Las mejores casas pasivas

Casas pasivas. El alto consumo de energía eléctrica en los hogares compromete cada vez más el presupuesto familiar, por no hablar de las consecuencias que esto acarrea para el planeta. Es por esto que aparecen nuevas tendencias arquitectónicas para la construcción de las viviendas.

Este concepto que integra naturaleza con urbanismo e ingeniería se basa en el respeto al entorno y por ello se ha venido a llamar casa pasiva.

Una de las problemáticas más álgidas en los últimos años ha sido el ineficiente desfase entre la energía que realmente se usa y la energía total consumida, porque las industrias han priorizado otros criterios en lugar del rendimiento eléctrico o ambiental.

En el caso de los alojamientos se ha valorado mucho más el confort que puede garantizar el uso excesivo de la electricidad al momento de ventilar, refrigerar o calentar.

Frente a este dilema se han desarrollado distintas estrategias, una de ellas consiste en la construcción de estas casas sostenibles.

Y es que la sociedad ha venido entendiendo la importancia de disminuir los daños ambientales a través de un mejor aislamiento térmico, aislamientos como el Neopor o multiplicadores de la ventilación, ventanas sumamente eficientes y otros criterios que forman parte de este nuevo paradigma de casas sostenibles por medio del cual podemos ahorrar mucha electricidad.

En este ámbito de reflexión, el término pasivo no tiene una connotación negativa, sino más bien esperanzadora porque es vanguardia de una lucha por el planeta.

 

¿Qué es una casa pasiva?

Distinta a la casa estandarizada e impersonal que se ha construido tradicionalmente en detrimento de la naturaleza, una casa pasiva es una edificación de gran rendimiento de ahorro energético, que nos lleva al ideal de confort.

Con esta metodología integrada es posible emplear el mínimo de recursos y, por otro lado, alcanzar el máximo de confort  y de rendimiento ambiental.

Las passivhaus pueden ser casas de hormigón o de cualquier otro material, obviamente se suele optar  por los materiales menos invasivos, pero el centro del concepto no está allí sino en la relación armónica e inteligente de los diferentes elementos que deben coexistir para garantizar tanto el almacenamiento seguro de los suministros familiares como la continuidad de las buenas condiciones ambientales.

Con esta perspectiva se configuró el concepto conocido en alemán como Passivhaus y en inglés como Passive House.

Desde la década de los ochenta se ha venido pensando sistemáticamente en este tipo de casas ecológicas que implican un consumo energético casi nulo gracias a la buena orientación de los espacios en función de una luz natural, a los cerramientos y materiales aislantes que protegen de la intemperie, y a la gestión de la ventilación.

Características de una casa pasiva

Para reducir drásticamente la demanda tanto de calefacción como de refrigeración artificial y lograr la certificación de eficiencia energética se deben tener ciertas características, las mejores casas pasivas son las que cumplen satisfactoriamente con todas estas expectativas.

 

Es posible encontrar estas características en edificios modernos de hormigón encofrado, en casas modulares con gran resistencia y en muchas otras modalidades de infraestructura, siempre y cuando se articulen los elementos con una disposición favorable a las bondades naturales de la geografía.

Es plausible incluso que cada proceso incorpore un sistema de ventilación distinto y se trate de sistemas eficientes que incluyan la recuperación del calor y renueven el aire interior a fin de preservar toda su calidad.

– Arquitectura bioclimática: Una de las características de una casa pasiva es que responde a una concepción arquitectónica previa según la cual se debían tomar en cuenta a priori algunos aspectos del entorno, como las condiciones climáticas, la ubicación, el recorrido del sol, las corrientes de aire, etcétera.

A partir de este conocimiento se levanta una edificación optimizando las aportaciones del entorno, por ejemplo, con superficies acristaladas o sistemas de captación.

– Código Técnico de Edificación: Cumpliendo con los criterios de una arquitectura capaz de convertir un entorno natural en un espacio de vida para los seres humanos, se cumple además con los requerimientos jurídicos y administrativos de cualquier construcción convencional como este código.

La firma del arquitecto, los permisos de obra, las garantías, entre otros. Así que las casas sostenibles con mínimas necesidades energéticas son también bienes inmuebles hipotecables.

– Diseño personalizado: Además de sostenerse en un principio de construcción amigable y de contar con todo el respaldo legal que conocemos, estas casas ecológicas se caracterizan por ofrecer una experiencia personalizada al cliente desde el punto de vista del diseño.

El dueño puede elegir entre un sistema de entramado ligero, un tronco laminado, una cubierta plana o inclinada, una chimenea o estufa de biomasa, madera con piedra natural, madera con ladrillo, etcétera.

– Respeto al medio ambiente: Por lo antes dicho es evidente que las casas de hormigón  con pasividad logran reducir el gasto en cuanto a combustibles fósiles, además de que prevalecen los materiales naturales y bio degradables de procedencia sostenible y certificada por los sellos PEFC y FSC.

Las normativas de los diferentes países también tienen algunos matices en los requerimientos para la certificación, pero en general se exigen altísimos porcentajes de sostenibilidad en estos procesos.

– Hipoteca energética: Este es un concepto que se pone de relieve cuando se trata de una casa pasiva porque prácticamente desaparece o logramos llevar a su mínima expresión el gasto en facturas por efectos de temperatura.

¿Por qué optar por una casa pasiva?

 

Una casa pasiva es la opción más atractiva porque de alguna forma comienza su ciclo de vida en el momento en el que tiene un dueño y esta persona participa con autonomía y creatividad en la adaptación del espacio.

De ninguna forma se está negociando lo ecológico por lo estético o viceversa, contrarrestamos los graves problemas de contaminación haciendo uso de medidas pasivas como el aislamiento térmico o la orientación del edificio y al mismo tiempo disfrutamos de una experiencia ergonómica e instintiva inmejorable.

Por toda esta gama de puntos a favor, no ignores esta posibilidad de mejorar tu vida y la vida de tus hijos gracias a este estándar que se desarrolló principalmente en países fríos como Alemania y Suecia, pero que también tiene cabida en climas mediterráneos o tropicales.

Es el momento de tomar una decisión, este concepto energético no solo podrá abaratar tu factura sino que además podrá recuperar un futuro que hemos puesto en riesgo.

La calefacción y el aire acondicionado son  solo opciones, no tienen que ser la única solución en climatización.

En conclusión, las casas pasivas utilizan medidas sutiles pero efectivas para reducir el impacto medioambiental que genera el alto consumo de energía eléctrica.

Con este conjunto de técnicas de construcción y de planteamientos jurídico-políticos se obtiene la posibilidad de vivir a gusto desde el punto de vista estético,económico y esencialmente ecológico.

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