VIVIENDAS CERO EMISIONES 2020

Sólo quedan 2 años para la entrada en vigor de la normativa europea que obligará a construir edificios con un alto nivel de eficiencia energética, es decir, edificios de balance energético cero (Net ZEBNet Zero Energy Building en inglés) donde la energía que consuman proceda de fuentes de energía renovables.

Por ello, desde el blog nos hemos propuesto seguir aportándoos toda la información posible sobre este tema que consideramos el alma actual y futura de la arquitectura sostenible.

Nos centraremos pues en las energías renovables o limpias para el medio ambiente, que son las que encontramos en la naturaleza en una cantidad ilimitada y que una vez utilizadas se pueden regenerar totalmente, muchas de las cuales ya hemos tratado en profundidad en anteriores posts.

A modo de resumen, las energías limpias y/o renovables que podemos utilizar en la construcción de viviendas sostenibles son las siguientes:

Energía Solar Térmica. Se emplea para generar calor y consiste en aprovechar la radiación solar para calentar unos paneles, normalmente instalados en el tejado, por los que circula un líquido que absorbe ese calor y lo transfiere a un depósito de agua que suministrará agua caliente a la vivienda.

Energía Solar Fotovoltaica. Nos sirve para producir electricidad. Se consigue utilizando la propiedad que tienen algunos materiales como el silicio de generar una corriente eléctrica cuando se exponen a la luz.

Con estos materiales (debidamente encapsulados y conectados entre sí) se fabrican los paneles foto voltaicos que, colocados en lugar bien soleado, generan una corriente eléctrica que, convenientemente transformada, sustituye a la red eléctrica convencional.

Energía Geotérmica. Es la energía que se encuentra almacenada bajo la superficie sólida de la tierra en forma de calor y está ligada a las aguas termales, géiseres, volcanes, etc.

Para obtenerla hay que instalar a cierta profundidad en el terreno una red de tubos captadores por los que, con la ayuda de una bomba de calor, se hace circular un fluido que nos proporcionará agua caliente, calefacción y climatización a la vivienda. Todo ello con un consumo energético adicional mínimo.

Energía Aerotérmica. Al igual que la anterior, se utiliza para producir agua caliente, calefacción y climatización y se obtiene aprovechando la energía del aire. También precisa de una bomba de calor que, en este caso, se instalará en el exterior de la vivienda donde, en contacto con el aire, eleva su temperatura o la disminuye según la estación del año.

La Biomasa. Aunque algún día haremos un post específico de este sistema de energía que, si bien es renovable, no es del todo limpia a causa de la combustión, la podemos definir de manera sencilla como la procedente del aprovechamiento de residuos agroindustriales o de materia orgánica animal y vegetal.

A través de una caldera mixta de calefacción y agua caliente en la que se queman, debidamente encapsulados, estos residuos se obtiene calefacción y agua caliente para la vivienda.

Cabe mencionar que, a través de la instalación de centrales térmicas también se puede generar energía eléctrica partir de biomasa, pero la posibilidad de que este tipo de instalaciones suministren energía a determinada zona geográfica, está condicionada por decisiones políticas que se escapan del campo de elección del prescriptor y del usuario de la vivienda.

Energía Mini Eólica. Es menos habitual, ya que su ubicación se limita a zonas ventosas, en las que la instalación de un pequeño aerogenerador de hasta 100 kilovatios (kW) de potencia genera electricidad para la vivienda, gracias al viento. Como en el caso anterior, también haremos un post para profundizar sobre este tipo de energía.

La elección del tipo de energía va a depender tanto de la ubicación de la edificación como del coste asociado. Lógicamente, tendremos un máximo aprovechamiento de la energía solar cuanto más al sur de España nos situemos, y si la vivienda está ubicada en una zona templada, podremos sacar un excelente rendimiento a una instalación de aerotermia.

En todo caso, lo importante es que la normativa europea que entrará en vigor en el 2020 está contribuyendo no solo a concienciar al prescriptor para ir adaptando sus proyectos a ella, sino a la búsqueda de nuevas fuentes de energía renovable, alguna de ellas insólitas como las dos que a continuación os cito.

  • Si pensamos en la gran cantidad de pañales que utilizan, no sólo los bebés, sino también los adultos con una creciente demanda debido al envejecimiento de la población, nos haremos una idea de la ingente cantidad de residuos que estamos tirando a los vertederos. Por ello, la compañía japonesa Super Faiths Inc ha diseñado un sistema que denomina SFD, a través del cual convierte estos pañales en cápsulas blandas de combustible que, además de ser inodoras, contienen 5.000 Kcal de energía por kilogramo, que pueden utilizarse en calefacción por biomasa y en sistemas de generación de electricidad.

 

  • La compañía escocesa Celtic Renewables está demostrando que el alcohol no es tan malo como lo pintan, ya que en 2015 presentó una primera muestra de biocombustible hecho a partir de whisky escocés.

 

  • En Holanda la compañía Sustainable Dance Floor ideó para una discoteca un sistema donde la energía del baile se transforma en energía eléctrica. Las baldosas que forman parte de la pista de baile se hunden al ser pisadas un centímetro y así, mediante un sistema mecánico, son capaces de generar hasta 20 w de electricidad.

Estos ejemplos son una buena muestra de que, por fin, parece que el mundo se está concienciando en la reutilización y reciclaje de residuos, así como en la búsqueda de nuevas fuentes de energías alternativas.

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